Nutrición

Comer saludable también puede ser malo

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Para nadie es un secreto que la alimentación saludable está de moda y las razones son absolutamente justificables, pues los descubrimientos sobre enfermedades cardíacas, obesidad y el cancer están relacionadas con la comida. Muchos médicos y nutricionistas están de acuerdo con que es mejor adoptar hábitos de alimentación sana para evitar y hasta curar dichas afecciones.

Sin embargo cruzar el límite y obsesionarse con este estilo de vida puede ser muy perjudicial y hasta mortal. Existe un trastorno alimenticio llamado Ortorexia que es la obsesión por comer alimentos considerados saludables y que afecta principalmente a adolescentes y mujeres. Lo más preocupante es que esta enfermedad  tiende a aumentar, pues la sociedad actual es muy extremista y vulnerable al exceso de información que recibe de los medios de comunicación.

El médico Steve Bratman expuso el término del griego orthos: correcto, orexia: apetito, por lo que traduce literalmente “apetito correcto”, lo que explica el comportamiento de quienes la padecen, pues son personas narcisistas, que se sienten superiores a las demás por comer bien y preocuparse por su salud. Sin embargo tienen una falsa autoestima y miedo a enfermarse.

A diferencia de las personas bulímicas y anoréxicas que se obsesionan por la cantidad de comida para no engordar, los ortoréxicos se preocupan mucho por la calidad y procedencia de los alimentos con el fin de preservar su salud, sin percatarse que pueden lograr todo lo contrario, pues con el tiempo tienen excesos o déficit de vitaminas y nutrientes, alteraciones del sistema digestivo, desarrollan intolerancias alimentarias que antes no tenían, aumento de gases, colon irritable, diarreas, anemia, hipotensión, además de pérdida exagerada de peso y energía.

No está mal cuidar nuestra alimentación y procurar consumir alimentos sanos, pero cuando la patología es exagerada hay que poner mucha atención, pues se considera un trastorno obsesivo compulsivo y afecta directamente su entorno. Es difícil de diagnosticar porque muy pocos pensarían que ser sano pueda llegar a ser un problema. Requiere acompañamiento nutricional pero también psicológico y hasta psiquiátrico, pues el proceso de recuperación debe empezar por renovar la mente del paciente y lograr que pueda adoptar comportamientos normales.

 

Conoce los síntomas de la Ortorexia

  • Tienen altos grados de ansiedad mientras compran los alimentos. Revisan cada etiqueta minuciosamente.
  • Se desplazan grandes distancias para conseguir alimentos especiales, 100% orgánicos, sin pesticidas, aditivos ni conservantes. Dicen que ingerir algo así podría envenenarlos.
  • Se aíslan socialmente porque no aceptan invitaciones a comer o llevan su propia comida. Además tienden a criticar los “hábitos no saludables” de los demás.

 

¿Qué diferencia hay entre alguien que come realmente sano y un ortoréxico?

Aunque las diferencias pueden ser sutiles, son muy puntuales:

  • Son minuciosos en la búsqueda y preparación de los alimentos. Incluso en los recipientes que usan en el proceso, pues se abstienen de usar plástico, por ejemplo.
  • Su obsesión impide el desarrollo de sus actividades normales en entornos familiares y laborales.
  • Hacen dietas desintoxicantes muy seguido.
  • Advierten constantemente sobre los alimentos peligrosos.
  • Se preocupan todo el tiempo de con qué van a comer.
  • Pueden pasar más de tres horas planeando cada una de las tres comidas del día.
  • Se preocupan más por la calidad de la comida que por el placer de comerla.

Como en todo, los excesos son malos. En este caso hay que encontrar un equilibrio realmente saludable y no seguir taaaaanto la moda porque terminamos siendo víctimas de nuestros propios inventos… Como diría mi papá.

 

 

Tengo una relación muy cercana con la estética. Por eso admiro tanto toda la creación de Dios. Los accesorios me hacen sonreír y el mundo de la moda me encanta. Contáctame en mis redes sociales si buscas asesoría de imagen personal y/o empresarial o directora de arte para sesiones fotográficas.

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