Opinión

Cecil el león vs los niños

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Amo los animales salvajes y sufro con cada uno de los crímenes que registran los medios a leones, búfalos, jirafas y rinocerontes cazados con trampas y artimañas en África y otros lados del mundo.

El rey de España, Juan Carlos de Borbón no es el único que tiene registro fotográfico de su fechoría. También, nuestro presidente, Juan Manuel Santos guarda con orgullo una fotografía luego de haber matado un búfalo en África y se le ve muy orgulloso con su rifle y su sombrero verde militar de ala caída y traje de cazador color caqui. Eso sin dejar por fuera del listado al ex gobernador Pablo Ardila quien tenía unos coquetos butacos elaborados con patas de elefantes que él mismo cazó, también en África.

Sin embargo, debo decir que me duelen más los niños que mueren diariamente de hambre en Yemén. Las imágenes que fueron publicadas en el diario EL TIEMPO son espantosas y nos revelan una tragedia humanitaria que no veo haya despertado las voces de protesta que alentó el asesinato de Cecil el león.

Tampoco veo ninguna protesta por todos los bebés no nacidos que son asesinados con autorización de sus madres en Colombia pues ellas alegan que son dueñas de sus cuerpos y que un hijo sería un obstáculo en su vertiginosa carrera al éxito.

Soy madre de cuatro hijos y debo aceptar que durante muchos años nunca me pronuncié en contra del aborto. Sin embargo, ahora, cuando siento la alegría infinita de recibir amor y afronto la responsabilidad de la maternidad, lucho por defender la vida humana.

No puede ser que sigamos discutiendo por Cecil el león y sus hermanos mientras el 41 por ciento de los niños de Yemén gritan de hambre sin que nadie responda a su llamado. Y sin ir tan lejos, los miles de niños que son sepultados en la Guajira sin tener si quiera un registro; o los miles de niños que deambulan en el Chocó con la mirada perdida esperando a que el Gobierno, los paramilitares o la guerrilla se apersone de sus necesidades.

Es hora de sacudirnos. De ver a la raza humana como lo que somos: una creación perfecta de Dios que merece ser tratada con misericordia sin importar su condición social, su raza, su religión.

Los niños deben ser el interés primordial de los gobiernos del mundo. A dónde vamos a parar si solo nos preocupamos por el medio ambiente y nuestra raza humana pierde el valor fundamental que nos ha hecho fuertes como especie?

¿Por qué en Colombia nadie le ha parado bolas al escándalo de la filial de Profamilia, Planned Parenthood, ONG acusada del tráfico de órganos de bebés abortados cuando se supone que es una entidad creada para el estudio de la reproducción, la salud y la maternidad? Una entidad que recibe un apoyo del Gobierno de los Estados Unidos superior a los 528 millones de dólares al año y que terminó siendo una empresa pro–aborto.

No puedo dejar pasar desapercibido la muerte diaria de tantos niños y bebés inocentes cuando parece ser más importante la vida de  los animales salvajes. Claro que merecen ser respetados, pero nuestros niños deben ser la prioridad de la humanidad.

Según el diario EL ESPECTADOR, durante los primeros cinco meses en Colombia se tiene lamentable registro de 94 niños fallecidos por hambre. Eso es un kinder completo y pareciera que acá no pasa nada. Claro, hablamos de cifras del Estado, pues no sabemos a ciencia cierta cuántos niños no tuvieron que ser sepultados sin que nadie supiera de ellos.

Quisiera ver marchas gigantescas de ayuda para que no vuelva a fallecer un solo niño de hambre o de sed. Quisiera que todos los seres humanos dejáramos de ser tan cobardes para afrontar la vida y tan valientes para la guerra y la muerte.

O acaso, tú, que me lees, ¿quién si no otro ser humano que te dio la vida, te respetó y te crió?

Luchemos por la vida y digamos no a la muerte, no al aborto, no a la guerra, no  a las armas.

Sí a la vida, sí a los niños.

 

 

En MujerGlow.com hemos creado un espacio para ti. Este autor compartió con nosotras este tema a través de la sección TU GLOW.

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